El Último de la Fila defiende precios justos y conciencia social en los conciertos
El Último de la Fila ha recordado en una reciente intervención sus orígenes humildes y la conciencia social que siempre ha guiado al grupo. Según sus palabras, la precariedad y las fuerzas que oprimen a la gente común han marcado su forma de entender el negocio de la música. El colectivo defiende que las entradas deben tener un precio ajustado para que cualquier persona pueda acceder a los conciertos. Critican las tarifas actuales de 150 o 200 euros y rechazan que el dinero permanezca en manos de promotores o managers cuando un espectáculo se suspende. Para el grupo, la prioridad siempre ha sido devolver el importe al público de forma inmediata y mantener un trato justo que refleje el valor real de la experiencia ofrecida.