El proceso de música en los partidos del Mundial sigue un protocolo establecido por la FIFA. Cada selección propone canciones para diferentes momentos como calentamiento, goles o victorias, y estas se integran en una biblioteca gestionada por un equipo de producción.
En el caso de España, La Graciosa de Elvis Querespo y Quevedo suena tras los goles, mientras que Superestrella de Aitana o Despecha de Rosalía acompañan las victorias. El DJ del partido elige el tema según el momento.
La FIFA permite a las federaciones proponer hasta 750 temas para distintas situaciones. Inglaterra, por ejemplo, ha adoptado Wonderwall de Oasis como himno durante años.